Esta es una decisión de privacidad desde el diseño:
Aunque los metadatos se cifran con XSalsa20-Poly1305 (muy seguro), el correo electrónico se somete primero a hash con SHA-256 antes de ser cifrado.
Esta doble protección garantiza que, incluso si el cifrado se rompiera en el futuro (por ejemplo, mediante computación cuántica), el correo original no se expone directamente.
Además, permite al usuario verificar la titularidad aplicando hash a su propio correo y comparándolo con el valor descifrado, sin revelarlo en texto claro.